Querido lector: Esta entrada es algo personal, si no querés aburrirte te sugiero que simplemente no continúes leyendo. Gracias por tu atención.
Las dos semanas pasadas estuve de vacaciones en Misiones, es otra provincia, muy diferente a la mía. No fui sola, fui para acompañar a una amiga bastante particular que tengo. Ella es una de las personas en las que confío más, estuvo ayudándome en muchas situaciones difíciles y lo más llamativo: es la madre de la persona que me gusta.
Esos días que estuve lejos de mi casa me sentí bien, a pesar de que tuve que relacionarme con gente -al principio- desconocida, supe adaptarme al cambio y disfruté del viaje, pero cuando regresé a mi ciudad, a mis hábitos y a la rutina, un comentario de mi vieja me aplastó. Ella a menudo me anima a mejorar, pero no mucho, es de esas personas explosivas que no miden sus palabras y no piden disculpas después, aunque sepan que cometieron errores.
El mismo día que llegué a casa le pregunté a mi hermana si me perdí de algo "interesante" mientras no estuve y dijo que no. Le dije: "si me contás algo interesante te regalo el Hamlet que tengo en mi mochila" a lo que ella respondió: "bueno, la vieja dijo que sos una tonta, que ni te quiere ver llorando y que te ilusionás de balde. Que espera que "el don" se vaya pronto a estudiar y se conozca con alguna y se quede a vivir lejos de acá a ver si te olvidás de una vez...-yo casi me largo a llorar frente a ella-...venga el chocolate" dijo extendiendo la mano.
Yo no se si fue por bronca, nervios o por un poco de ambos, que desde ese momento (calculale que era el domingo a la siesta) hasta el miércoles por la mañana me dolió el estómago como si alguien me lo estuviera estrujando, por momentos sentía también una especie de nudo en la garganta y hasta lloré...sí, ahora que lo pienso fui bastante patética.
El martes a la mañana fui a trabajar. Casualmente lo hago en la casa del chico que me gusta, soy una especie de secretaria de su mamá, mi amiga. Él no estuvo la mayor parte del tiempo que estuve ahí así que casi no hablamos, por el tema de que yo estaba a punto de deprimirme por inercia y porque nuestra relación es un poco anormal -los años me lo han demostrado-. Ya llegó la hora en que yo tenía que volver a mi casa así que agarré mi mochila, me despedí de mi jefa-amiga-futurasuegra-porlomenosesoespero y antes de despedirme de él le dije que me avise si iba a estar libre a la tarde porque teníamos un café con leche y una partida de Mario Kart 64 pendientes. Quedó en avisarme.
Después de almorzar le mandé un mensaje a una amiga preguntándole si podía ir a su casa a la tarde. Dijo que sí pero sólo por una hora. En ese punto ya mi estómago era como de plomo así que le dije a mi vieja que me dolía. Me dió un té y me dijo que si seguía el dolor me iba a llevar al médico así que unos minutos después le mentí y le dije que no me dolía más.
Al mismo tiempo de todas estas cosas me estuve escribiendo por WhatsApp con un amigo llamado por mi y por ahora DD (o doble de xD) y le contaba todas estas cosas, lo digo porque tal vez en otros post lo mencione más.
A las 15:17 me llegó un mensaje diciendo "Hola :) ya estoy en mi casa, si querés venir vení o a las 4 o a las 4 y media". Ahí si que sentí que no podía seguir. No por los nervios de hablar con él, el chico que me gusta (que cursi!) sino por el desafío de pedirle permiso a mi vieja para ir. En fin, después de media hora dando vueltas conseguí el permiso. Eso es algo que me gusta, que pude actuar aún bajo presión.
Ya eran las 16:15 cuando llegué a la casa del chico ese...estaba mirando la tele así que lo imité. Gracias a Dios era un programa de esos que hacen reír así que no hubo momento incómodo ni nada de eso. Después de que terminó el programa me mostró unos videos graciosos también (pongo el link como para que el post no se haga tan aburrido Antónimo Contreras e Internaron al loro ), viéndolos estuvimos como hasta las 17:15...después vimos fotos de autos (sí sí, re interesante u.u) preparó café con leche para los dos y en ese punto tengo que decir que es excelente haciendo eso, cuando yo me hago café lo miro y ya no tiene espuma y el que preparó él...wow! tuvo la espumita hasta el final...glorioso!... En fin, después del café vimos fotos de diseño de interiores y de casas (Decor) y así estuvimos hasta que se hicieron las 19 y algo xD y me fui a mi casa... (me acompañó pero caminó muy rápido, o tal vez me lo pareció a mi, mientras me ayudaba a pensar excusas para darle a la amiga que dejé plantada).
Sabía yo que esa hora de llegar era tarde, una porque ya estaba oscuro afuera y otra porque ví el ceño fruncido de mi vieja, eso nunca NUNCA es buena señal. Se acercó con una escoba -no se que tiene que ver la escoba pero la tenía en la mano- y me dijo: "Vos seguí nomás creyendo en los reyes magos y te vas a dar la cabeza contra la pared, ese chico se va a ir con alguna y no te quiero ver llorando ni triste. Dejá de ilusionarte". Yo no se si tendrá razón o no. No se lo que va a pasar dentro de unos años, ni de unos meses, ni de unas horas siquiera, solo que no imagino mis siguientes años sin él. No se si eso es de boba, por capricho o por amor, pero se que cuanto más lo conozco más lo quiero y que hoy a la mañana, al reírme con él y de las monerías que hacía mientras yo estaba en su casa trabajando (por llamarlo de algún modo) lo que sentía en el estómago aflojó y ya no sentí ganas de llorar, solo sentí ganas de que mi vieja se equivoque, no me importa si se disculpa o no después.
Gracias por leer hasta el final, te merecés un Hamlet vos también.
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Sugiero comenzar por el principio ;)
jueves, 26 de julio de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
CARTAS EN SOLEDAD DE UN POETA CUERDO-Segunda intromisión: De cómo conoció a la luna.
Hola!!!escribo para continuar la entrada anterior...que anden bien!!!
-No estaría mal que le pongas rejas a esa cosa- dijo ella
señalando a la ventana-, se te pueden colar los gatos del Señor García y
llenarte el colchón de pelos.-la niña le tendió una mano- Soy Mey, pero podés
decir que soy la luna, me gusta salir después de que se esconde el sol aunque
eso no le agrade en absoluto a mamá.- El poeta le correspondió el saludo y en
ese momento comenzó a saber lo que era la amistad.
“Querida Cecilia:
Hola, vengo a romperte el corazón…”
-Mucho me temo, que al final de mis sentimientos, será ella
quien me rompa el corazón a mí. ¿Cómo podría, pues, un ser cercano a la
perfección, amarme a mí, que soy solo un hombre? Ella, con su gracia de mariposa
y su sonrisa primaveral que me templa el corazón al recordarla en los fríos
días de invierno. Además, a veces no es bueno ser tan sincero con una dama,
porque a las damas de hoy no les importa en absoluto si un muchacho tiene el
corazón de caballero o es un embustero inmoral. Pareciera que a ellas les
gustan las mentiras, las promesas falsas y que jueguen con sus sentimientos en
cuanto están atrapadas en las redes de los abominables que las engañan con palabras
dulces y besos sin sabor. Sin embargo, mi tierna dama no es de esas, ella es
suave, como el rocío matinal; verdadera, como las flores de los tréboles en los
prados de la vieja tierra del Éire. Ella…
El poeta giró sobre
sí al escuchar el crujir de la ventana que quedaba frente a la silla y al papel
con pocas líneas negras escritas con tinta aún sin secar. Quedó sorprendido al
darse cuenta de que se había levantado a mitad del soliloquio y había comenzado
a caminar en círculos.
-Ya me cansaste con esos largos discursos nocturnos sobre la
belleza sin igual de la joven Cecilia, ella debe sentir en sus huesos la
intensidad de tus pensamientos. No me sorprendería que en sus pesadillas las
protagonistas fueran tus gafas. Alguna que otra vez podrías hablar sobre
fútbol…o sobre caracoles, son bonitos también, mi hermano se comió uno el otro
día, dijo que saben a pollo.
El muchacho dejó
escapar un suspiro, se quitó los anteojos, los limpió con el fino paño de su
camisa y se los volvió a colocar. Enfocó su mirada en los grandes ojos de la
luna que había entrado dejando detrás de sí a la noche oscura y a las estrellas
solitarias. Le sonreía como el primer día que la vio entrar, sin pedir permiso,
por la abertura que dejaban las persianas abiertas en la pared.
El poeta nunca había tenido amigos en los que confiar ni
parientes a por los cuales sentir afecto, excepto la tía Julieta, que lo había
acogido en su casa para que él tomara nuevos aires y estuviera más cerca de la
Universidad. Es por eso, por la falta de contacto con personas, que se sintió
horrorizado al encontrarse con una figurilla graciosa que lo contemplaba cuando
entró a su habitación luego de tomar un baño, dispuesto a descansar.
-No estaría mal que le pongas rejas a esa cosa- dijo ella
señalando a la ventana-, se te pueden colar los gatos del Señor García y
llenarte el colchón de pelos.-la niña le tendió una mano- Soy Mey, pero podés
decir que soy la luna, me gusta salir después de que se esconde el sol aunque
eso no le agrade en absoluto a mamá.- El poeta le correspondió el saludo y en
ese momento comenzó a saber lo que era la amistad.
Desde esa noche, la luna venía a menudo a interferir los
pensamientos del joven que a veces no lograba conciliar el sueño por imaginar a
una chica real.
- Es que necesito decirle, ella tiene que saber.
Se sentó y escribió.
“Cecilia:
Hola. Me
gustaría saber en qué piensa tu mente, y decirte que no pasa un día en el que
no piense en vos, en lo perfecta que sería la vida si me dejaras darte tanto y
cuanto quieras, cuidarte y comprenderte. No estoy seguro de que en el mundo
pueda existir alguien más loco que yo, capaz de amarte con el alma y corazón al
punto de pensar en vos más que en mi, al punto de desear tu felicidad más que
la mía, de imaginar tu sonrisa y ser feliz. ¿Tuviste la experiencia de que
alguien te llene de miel los oídos (no literalmente, eso sería repugnante), que
te diga muchas cosas sobre el amor, y aún así tu corazón sintiera que una pared
áspera estaba tratando de acariciarlo; y que alguien más, con una mirada, te
elevara el alma a los cielos como con una ráfaga de aire? ¿Que las ilusiones
son reales cuando escuchás su risa y el mundo exterior no importa cuando pensás
si le gusta más el queso o la manteca? Debo decirte, Cecil…”
-Debo decirte que sos cruel.-La luna alborotó el cabello del
muchacho y se fue por la ventana, algo desilusionada.
El poeta perdió el hilo, arrugó la hoja y la dejó caer en el
suelo. En la esquina de una hoja ya escrita anotó “Ceci. Hola. ¿Cómo estás?”
<<No puedo creer que haya olvidado hacerle la pregunta
de rigor, las mujeres son criaturas extrañas>>.
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