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Sugiero comenzar por el principio ;)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Navidad para mí es...

Hola! Quiero contarles una anécdota simple que resume bien lo que es la Navidad en mi vida.
El jueves pasado fuimos al cumpleaños de una chica de la iglesia. Todo estaba lindo, había comida rica, estábamos divirtiéndonos entre amigos y además estaba mi novio. Todo feliz.
Pero todo termina, y los buenos momentos también, al menos para mí. Un par de chicos grandes empezaron a tirar a la pileta a todos y cada uno, sin distinción entre varones y chicas. Todos seguían divirtiéndose pero yo no. Me entró un pánico terrible, me faltaba el aire y mi corazón latía a mil por el solo hecho de pensar en que podían tirarme a mí también. Sufrí de enfermedades del oído y de sinusitis. Los golpes me hacen doler demasiado la cabeza. Además tenía temor a que se me diera el cráneo contra el borde.
Mi novio me advirtió que iban a tirar a todos así que decidí esconderme.
Primero me escondí atrás del dueño de casa, pero igual casi me agarraron, así que decidí ir hacia un montón de arbustos que recubrían a un árbol y me acurruqué entre las sombras. Escuchaba los gritos y las risas de todos y mi corazón se desesperaba más y más. Creo que estuve más de 20 minutos ahí, sola y asustada, hasta que vi a mi novio acercarse a mi rincón. No me vio y no le hablé, tenía tanto miedo.
Pasaron unos minutos más y vinieron mi hermana, la cumpleañera y mi novio. Esta vez sí me encontraron y las chicas se fueron aliviadas a la fiesta. Pensé que él iba a hacer lo mismo, pero me equivoqué.
Se quedó a mi lado, se agachó y me abrazó. Me dieron ganas de llorar, de reír, de bailar. Me sentí libre y segura por el solo hecho de estar entre sus brazos y saber que había alguien que quería protegerme.

Eso es la Navidad para mí.
Antes de conocer al Salvador, yo estaba sola entre las sombras, quieta e indefensa, rodeada de oscuridad e invadida de miedo.
En Lc 19:10 dice "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido."
Es por eso que el abrazo de mi novio me recordó a ese día en el que Jesús me rescató, me dio valor, me dio amor, me hizo comprender que para él yo soy importante. Y vos también sos importante para él.
Ya no hace falta que vivamos tratando de elegir entre el bien y el mal, con Cristo podemos elegir entre lo bueno y lo mejor. Él nos muestra su amor en el hecho de haber enviado a su Hijo a morir por nosotros a pesar de los pecados que nos esclavizaban. Es hora de arrepentirse y comenzar a seguir a el Hijo de Dios, aunque a veces sea muy difícil.
Ojalá todos conocieran este mensaje. Ojalá todos conocieran a Jesús. Si ya lo conocés, no dejes de proclamar lo que hizo por cada persona, y si no lo conocés, no te tardes en saber lo que hizo por vos y con cuánto amor Dios te ama. "Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia." Jr 31:3.
Saludos a todos!! y feliz Navidad :D

viernes, 29 de noviembre de 2013

Mi primer beso (parte uno)

Hola!no hace falta que aclare que tendría que estar haciendo un trabajo práctico, ¿o sí? jaja. No importa. Esto es algo que se me ocurrió hace como medio segundo, ahí va :)

Eran las cinco de la tarde y queríamos viajar, bah, yo quería viajar y que él me acompañara.
-Señor, un boleto por favor, y si tiene directo, ¡Mejor todavía!
Le sonreí al vendedor de pasajes de la terminal. Era un hombre con amplios bigotes que descansaban, lánguidos, sobre su boca. Me miró y preguntó:
-¿Hacia donde?, tenemos más de 20 destinos dentro del país.
-Bueno, en realidad yo persigo un solo destino hace un par de años. Quiero un pasaje hasta los labios de aquel chico que está hablando con la señora mayor.
 El empleado me miró asombrado. Creo que pensó que estaba loca.
-Acá no vendemos de esas cosas. ¿Por qué no vas y se lo pedís al muchacho en cuestión?
Empecé a ponerme nerviosa, yo, que tan resuelta creí que estaba.
-Mire, señor, las cosas no funcionan así. Me comentaron que usted es una especie de cupido Chaqueño, y que vende boletos mágicos que llevan a las personas a los lugares de sus sueños. Lo traje conmigo con la excusa de que vamos a ir a Quitilipi a comprar unas cosas, no me haga esto, por favor.
-Mirá, pequeña, primero tengo que decirte que eso de "los lugares de sus sueños" es el eslogan de la compañía, y segundo, que nadie puede comprar besos, no si son de amor, -ya se lo notaba menos tenso-. Además, vos estás muy chica para andar dando besos.
Su última frase me quedó rebotando entre las sienes. De verdad deseaba yo un beso de ese chico hacía más de dos años. Este vendedor no sabía nada.
-Quince años son suficientes para aprender a besar. Creo que usted no me ayudó en nada, disculpe si lo he molestado.
-No hay cuidado.
Frustrada, desanimada, con el ánimo tan pesado que se me caía por los pies, caminé lentamente hacia donde mi amigo charlaba con una viejita.
-No hay pasajes para hoy, vamos otro día.
Ya me conocía tanto que notó mi desánimo así que paramos por un quiosco y, sin decir nada, fue y me compró un paquete de rocklets.
Hacía varios años que éramos amigos, hacía un par de años que yo me moría por él. Las risas, los chistes, los momentos tranquilos, los difíciles, todo era más lindo cuando él estaba y me regalaba su mirada color cielo. Él no sabía lo que yo guardaba en mi corazón, así que solo éramos amigos, aunque yo estaba terrible e irremediablemente enamorada de todo sus ser.
-Escuchame.-me dijo- tengo que decirte algo.
Caminábamos por una plaza que quedaba camino a casa. Paramos y nos sentamos en un banquito, estábamos bastante más separados de lo que yo hubiera deseado.
-Mirá, Alejandra, la verdad es que todo lo que hago por vos es porque te quiero. No solo como a una amiga, te quiero más.
Mi corazón palpitaba con fuerza. La persona que yo amaba me estaba diciendo lo que yo quería escuchar. La capa intangible de imposibilidad se desvanecía y todo el mundo se iba haciendo más feliz gracias a mi propia felicidad.
-Ahmm...yo...
-No hace falta que digas nada.
Cerrábamos los ojos al mismo tiempo que mi piel comenzaba a sentir un hormigueo producido por mis venas que saltaban locas de contentas. Me entraron deseos de reír, de llorar, de gritar, de bailar, de vivir, de
y me desperté.




La habitación estaba oscura pero mis latidos continuaban con el sueño.